Editorial
El Centro de las Islas Baleares de Rosario, que intentó aglutinar a los isleños durante más de diez años, viene padeciendo el desmanejo, la corrupción y la malversación de fondos públicos que provienen de los bolsillos de todos los españoles. Así lo demuestran las innumerables facturas apócrifas que se han detectado en estos últimos ejercicios contables. Facturas que están siendo investigadas, todas, por el Gobierno Balear.
Desde el 2002 hasta el 2008, que es el periodo en que la institución ha recibido dinero, no se salva ninguna Comisión Directiva de las investigaciones sobre irregularidades en las justificaciones de comprobantes que no corresponden, no cumplen los requisitos legales mínimos y que presentan falsificación del monto original y cambio de numeración, entre otros.
Acusaciones cruzadas y documentos que comprometen a unos y a otros abundan para aquellos que quieran ver lo que pasa, para aquellos que añoran una institución que represente los verdaderos valores baleares de la honestidad, la transparencia y el respeto de los estatutos y leyes vigentes. El respeto por el otro.
Otros en cambio prefieren no hablar, no preguntar. Por miedo quizás? Por ignorancia tal vez? Por complicidad, en algunos casos?
Lo importante es que si verdaderamente queremos una Casa Balear que nos contenga y reciba a todos, debemos ser inexorablemente parte del cambio que hoy necesita el centro para cumplir plenamente su función: convertirse en lugar de encuentro y desarrollo cultural de la comunidad balear de Rosario y su zona. Hoy nuestro centro es visto, en Argentina y en España, como uno de los más corruptos y alejados de los baleares.
Para revertir esta situación, todos, tenemos la responsabilidad y el desafío de participar. Sabemos que se han realizado acciones para que muchos de nosotros nos vallamos del balear. A algunos se los ha difamado, a otros se los ha echado, hasta incluso se han armado historias de novela para conseguir que sólo queden unos pocos que desmanejan los destinos de la casa.
Lo que no podrán es doblar la pasión y los corazones baleares por los cuales corre sangre Pollensina, Mallorquina, Ibizenca, sangre balear. Podrán callar a algunos, podrán engañar un tiempo a otros, pero no podrán engañar a todos todo el tiempo. Es hora de que los baleares sean parte del cambio para alcanzar una nueva casa balear que represente verdaderamente la comunidad de la ciudad de Rosario. Habrá que preguntarse hasta cuándo pensamos dejar al balear en esta situación. Desde estas humildes páginas te invitamos a sumarte a un nuevo espacio de participación balear. Y vos te pensás quedar en tú casa?
